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El viaje es más importante que el destino

¿Qué es más importante el viaje o el resultado? Acerca de la actitud de emprender y de disfrutar el camino

Por Claudio 7 de Octubre de 2016

El viaje es más importante que el destino

Miedo al resultado

No sé si será un asunto geográfico, cultural o de generaciones, pero existe este clásico juicio, muchas veces autoimpuesto, y de cual nos preocupamos mucho más de lo necesario, relacionado al fracaso y sus derivadas. Existen muchos por ahí dando vuelta, esperando que pase algo en el tiempo para poder encontrar ese impulso que les permita dar ese paso tan esperado pero que del que tanto se teme. Creo que aún me queda algo de eso. Hay quienes, por el contrario, encontraron ese impulso ya sea por un asunto crítico en sus vidas, o simplemente porque lograron entender lo que realmente era importante para sus vidas. Pero lo cierto es que ambos aún tienen el miedo acerca de cómo hacerlo, qué va a pasar y cómo resultará.

Todo es parte del camino

Pero lo cierto es que aquellos que seguimos esperando ese impulso, y aquellos que hemos encontrado esa motivación extra –permítanme identificarme en las dos categorías-, tenemos algo en común y es que vamos en camino hacia algún lado. Tal vez muchas veces el camino es menos nítido que en otras oportunidades, pero lo cierto es que de todos modos vamos en un camino, y darle nitidez al camino es parte del mismo camino incluso. Y por temas económicos, sociales políticos -sobre todo del gobierno de turno, como nos gusta decir-, olvidamos que lo más importante es lo que está pasando en este momento. Es lo que vamos viviendo cada día, es precisamente el hacer presente lo que realmente es presente, y no el hecho de darle valor al resultado final o al destino.

No tenemos el control total

Hay algunos que tendrán más habilidades que otros, algunos más recursos que otros. Sin embargo, para todos es común el hecho de que no podemos controlar con absoluta integridad el destino; el resultado de nuestros proyectos. Pero sí podemos controlar nuestra actitud y decidir de qué manera enfrentamos el camino y el curso de nuestros proyectos o emprendimientos.

¿Cuál es tu actitud?

Hoy puedo afirmar con alegría, que desconozco cuál será el resultado concreto de mis proyectos, tengo por supuesto algún plan y trabajo por mejorarlo y porque mi proyecto avance hacia esa dirección. Pero por mucha planificación que se ejecute, el resultado íntegro no está en mi control. Pero lo que sí está en mi control es la actitud que decido tomar cuando con mi tremendo equipo de trabajo intentamos ser emprendedores o empresarios. Sí está en mi control vestirme con actitud por la mañana y saber que en la reunión que tendremos con un posible cliente, hablaremos con tremenda convicción y con actitud positiva. Porque probablemente el cliente no se transforme en tal, pero si te enfrentas a esa situación sabiendo que no controlas el resultado, entonces entenderás que todos los resultados serán positivos. Y cuál sea el resultado, disfrutarás el camino.

Disfruta el camino

Una buena recomendación podría ser, respecto de lo que quieras emprender, el no enfocarse -únicamente y con extrema fuerza-, en obtener un prototipo, validar una idea, u obtener alguna validación comercial, cliente o recursos… Ya que si te enfocas sólo en eso, pierdes todo el transcurso. Por el contrario, si disfrutas con más atención todo lo que pasa entre medio, sin perder por supuesto el objetivo, por muy difuso que sea, verás que el resultado será siempre mejor. Y tenlo por seguro que obtendrás tu prototipo, idea, clientes y recursos. Así es que amigos míos, no se olviden de disfrutar el viaje!